Tu chamba, más ordenada en un WhatsApp.
Mándale un audio al salir del trabajo. El Chambero prepara la cotización, anota el gasto, te recuerda la visita y te avisa quién te debe.
- Sin instalar nada
- Con tu WhatsApp de siempre
- Nada sale sin tu “sí”
Lo que ya haces en WhatsApp, ahora cuenta.
Ya le mandas audios a tu pata para contarle cómo te fue en la chamba. Mándaselos al Chambero y, además, se convierten en cotizaciones, registros y recordatorios.
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Se lo cuentas como a un compañero
Audio, foto, texto o PDF. Como te salga. “Terminé lo de don Julio, prepárale la cotización” es suficiente.
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El Chambero lo ordena
Cliente, trabajo, montos, gastos y cobros, todo relacionado. Sin formularios. Si le falta un dato, te lo pregunta.
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Tú dices “sí” y sale
Todo se prepara como borrador y solo sale cuando tú confirmas. Si algo se queda colgado, te lo recuerda.
Cuentas, agenda y pendientes, en una conversación.
Un audio al salir de la visita. La cotización, lista.
- Entiende horas, materiales y precios dichos de palabra.
- Arma un PDF con número y condiciones, listo para reenviar.
- Te avisa si el cliente no responde en unos días.
Conversación de ejemplo.
“Por cierto…”, la frase que te ahorra plata.
El Chambero no espera a que preguntes. Cuando algo se queda colgado, te lo dice. Sin notificaciones infinitas: una frase, en el momento oportuno.
El Chambero propone. Tú decides.
Hablar por WhatsApp no significa hacer las cosas a la loca. Las reglas quedan claras desde el primer día.
Nada sale sin tu “sí”
Cotizaciones y mensajes se preparan como borrador. Tú confirmas cada uno.
Preparado no es enviado
Nunca llama “pagado” a algo solo anotado, ni “enviado” a lo que todavía no salió.
Tus clientes, contigo
No le escribe a nadie por su cuenta. Te prepara el mensaje para que lo reenvíes tú.
Si duda, pregunta
Si una boleta no se lee o falta el proyecto, te pregunta ese dato antes de anotarlo.
¿Tienes contador? Le va a encantar.
Comprobantes, gastos y resúmenes del mes ordenados y listos para revisar. Se acabó mandarle fotos sueltas a última hora.
Cada gasto con su proyecto y su responsable.
Si coordinas un equipo, un colectivo o un proyecto con varios frentes, El Chambero distingue a quién corresponde cada registro y qué falta para cerrarlo.
Las cuentas de tu chamba, explicadas claro.
Cómo hacer una cotización que el cliente acepte
Rapidez, claridad y un recordatorio a los cinco días. Con plantilla.
Boleta o factura: cuándo te piden cada una
Lo básico para no quedarte en blanco cuando el cliente pregunta.
Cobrar sin pasar vergüenza
Mensajes de cobro claros y amables que sí se responden.
Lo que todo el mundo pregunta.
¿Tengo que instalar algo?
No. El Chambero es un contacto de WhatsApp. Le escribes, le mandas audios, fotos o PDF como a cualquier persona, y te responde ahí mismo.
¿Puede enviar algo sin que yo lo sepa?
No. Las cotizaciones y los mensajes se preparan como borrador y solo salen cuando tú confirmas. Lo que está preparado nunca se presenta como enviado.
¿Emite boletas o facturas electrónicas?
Por ahora no. El Chambero ordena la información para que tú o tu contador emitan los comprobantes en su sistema. Estamos evaluando la emisión electrónica.
¿Le escribe a mis clientes?
No les escribe por su cuenta. Te prepara los mensajes (cotizaciones, recordatorios de cobro) para que tú los reenvíes desde tu WhatsApp. Tu cliente sigue hablando contigo.
¿Y si ya tengo contador?
Mejor todavía. Tus gastos, comprobantes y resúmenes del mes quedan ordenados para que los revise sin perseguirte.
¿Entiende audios largos y fotos borrosas?
Transcribe audios, lee fotos de boletas aunque estén arrugadas y abre PDF de proveedores. Si algo no lo tiene claro, te pregunta antes de anotarlo.
¿Qué tienes pendiente hoy?
Una cotización, una boleta arrugada, un cobro que se te pasó. Cuéntaselo al Chambero y empieza por ahí.